IMPORTANCIA DEL CASTELLANO

Castellano

Hablar de manera correcta es importante cada día y en todos los ámbitos, no solo delante de tus padres o en una entrevista de empleo. Este 23 de abril, con el Día Internacional del Libro y el Día del Idioma Castellano, hemos rendido homenaje a nuestra lengua materna y, si bien debemos cuidarla cada día, hay que prestar atención a la forma en que la estamos utilizando.

En esta época de redes sociales e internet donde todo parece explicarse mejor con signos, iconos, emojis y emoticones más que con palabras, y donde cualquier imagen comunica más que lo que decimos, es importante reflexionar y poner bajo la lupa alguna de nuestras prácticas cotidianas. Cada vez estamos más conectados, comunicándonos mediante pantallas y no cara a cara, desperdiciando tiempo y de alguna manera ocultando cada vez más los preciosos recursos fonéticos que ofrece nuestro idioma. Considerando, además, las molestas y excesivas abreviaturas que todos usamos alguna vez en los mensajes de texto y actualmente mediante las aplicaciones de mensajería instantánea, realmente estamos perdiendo la oportunidad de utilizar el idioma como es debido.

Sabemos que el inglés, como el latín en la Edad Media, como el francés en la primera mitad del siglo XX, es hoy el idioma internacional indiscutido. El español se mueve en segundo lugar, aunque a mucha distancia. Eso sí, el idioma de Cervantes y Borges, de San Juan de la Cruz y Pablo Neruda, de Ortega y Gasset y Octavio Paz, de Pérez Galdós y García Márquez, de Federico García Lorca y Gabriela Mistral, de Miguel Delibes y Mario Vargas Llosa ocupa el primer lugar como lengua materna, con 500 millones de hispanohablantes. No es cierto que China nos desborde porque el gigante asiático es un enjambre idiomático y dialectal y su lengua no puede considerarse internacional.

El español es, tras el inglés, la lengua que eligen los estudiantes en la Unión Europea, en China, en Japón y en los países más relevantes del mundo. En los Estados Unidos de América, el 80% de los que aprenden un idioma extranjero han escogido el español. Aún más, la gran nación americana es ya el segundo país hispanohablante del mundo por detrás de México pero por delante de España, Argentina y Colombia.

En Google, principal buscador de contenidos de la web, el español se ha instalado como segundo idioma en su biblioteca virtual. Lo mismo ocurre en Wikipedia con un 19% de visitantes, frente al 5% del francés, el 3% del alemán o el 3% del japonés. Es de lamentar que el gigante buscador, el sábado 23 de abril pasado, sólo haya recordado a William Shakespeare en los 400 años de la muerte de ambos escritores.

Surgido en la Península Ibérica, las distintas invasiones y procesos históricos implicaron que éste se enfrente a cambios drásticos. Con más de un milenio de historia, el castellano ha pasado por distintos procesos hasta convertirse en la lengua que conocemos hoy. A los países americanos llegó luego de los distintos viajes de tripulaciones europeas en busca de descubrir nuevos territorios.

Debemos señalar también que la obra máxima escrita en nuestro idioma se la debemos, sin duda, al gran Miguel de Cervantes Saavedra. Su nombre es el más universal de la Historia de España, no es el de un rey ni el de un gobernante ni el de un político ni el de un santo ni el de un deportista. Es el de un escritor que tuvo una vida durísima, una economía precaria y una situación social comprometida pero que dejó, entre su vasta obra literaria, una novela excepcional para asombro del mundo entero: Don Quijote de la Mancha, como escribió Luis María Anson, de la Real Academia Española.

 

Referencias:

http://noticias.universia.es/cultura/noticia/2016/04/22/1138535/celebramos-nuevo-dia-idioma-espanol.html#

http://www.elcultural.com/revista/opinion/El-ano-de-Cervantes/37468

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Homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra

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“Árboles, yerbas y plantas / que en aqueste sitio estáis, /
Tan altos, verdes y tantas / si de mi mal no os holgáis /
Escuchad mis quejas santas.
Mi dolor no os alborote / aunque más terrible sea /
Pues por pagaros escote / aquí lloró Don Quijote /
La ausencia de Dulcinea.”

 
Sábado 23 de abril de 2016, homenaje a Don MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA a 400 años de su muerte.

Acerca del Ingenioso Hidalgo “Don Quijote” de La Mancha

Don Quijote fue un héroe de los sueños que soñaban los héroes. Vino a desmitificar, con la soberanía de quien humanamente se equivoca, justamente las flaquezas de los hombres, sus lugares ridículos, sus sueños triunfalistas, sus declinantes virtudes y sus locuras más vastas.

El héroe ya no sería ejemplo de ejemplo, honor de honores, un superhombre arrojadizo en bien del semejante, un valiente de hierro, sin queja, impecable, indoloro e insípido, que nunca dudaba, que guiado por los dioses siempre sabía qué hacer, qué decir, cómo vivir, que sostenía la ira de los temporales, la guerra, los amores, siempre de la misma forma, sin flaquear, sin despeinarse, sin humillaciones y sin enfermedades.

Hasta los cantares de gesta, hasta el Mio Cid, del vehemente Rodrigo Díaz de Vivar, los héroes históricos eran prácticamente todos, personajes planos de la literatura, todos se atenían a una escala superlativa de los mismos valores en idénticas circunstancias. Hasta que un día, llegó a la novela este caballero hidalgo, con ciertos resabios familiares de bisabuelos que habían triunfado militarmente en antiguas guerras, y con mucha lectura de novelas de caballería que lo desquiciaron lo suficientemente como para largarse en aventuras al mundo exterior de su casa, intentar su propia epopeya, y convertirse en el enamorado más grande de la historia, y en el consejero más preclaro de todos los tiempos.

“Ladran Sancho, señal que cabalgamos”, o “adonde menos tú lo piensas, salta la liebre”, son frases que hoy forman parte del refranero popular. Pero Quijote, como corolario de esta obra, iba al rescate de algo más ambicioso, crear un país al que cuidaría y defendería a ultranza, en su propia aldea “La Mancha”, bajo ninguna circunstancia este personaje obnubilado haría decaer su sentido patriótico por defender lo suyo, ningún otro interés sostenía su empresa. Nada material.

…¿Y qué tiene de formidable esta obra que no tienen otras, por qué perdura con el mismo éxito traspasando los siglos?

Toda obra literaria tiene una estructura de sostén, cuando abordamos una pieza como esta nos posicionamos sobre dos aspectos: el “qué” y el “cómo”, lo que se cuenta (el argumento) y cómo se lo cuenta (de qué manera, en qué forma).

Esta es una obra de culto, una de las más altas, espléndidas y populares, de la literatura universal, en nuestra lengua sólo superada por la Biblia en cuanto a número de lectores, perteneciente al género burlesque y escrita su primera parte en 1605, época de apogeo, de esplendor de todas las artes barrocas. Y cuando una obra supera y continúa superando el paso de los tiempos es porque tiene condiciones, ya sea de calidad, de gusto por parte de la gente, de reinterpretación y nuevas miradas, por parte de los críticos…

Esta novela tiene como condiciones, una, la de haber sido inteligentemente ideada por Cervantes desde su cometido, y otra, su narrativa de sostén, no decae e invita a leerla y releerla. Su autor fue un profundo conocedor de las letras y un administrador estratégico de las palabras, que conocía el genio oculto de un texto, los tiempos, las variaciones y los puntos de interés.

El lenguaje de El Quijote es culto, porque está implícito en el personaje una prosapia cultural, de buen decir y buena educación, que excede lo desopilante de su incordura. Su locura no tapa esta cultura heredada, es como un sello familiar. Y esto habla bien de
Cervantes como autor y de lo impecable de su discurso, en donde no importaba cuán popular y poco academicista fuera el relato, pero que el escritor se posicionaría sobre un lenguaje que no iba a declinar ni a lo vulgar, ni a lo mal construido, Un autor de raza siempre es cuidadoso de presentar una prosa harto revisada, sin defectos.
”Otra Maravilla del Mundo: “EL CASTELLANO”

Cuando los diseñadores de tecnologías para el nuevo mundo globalizado, decidieron, vaya atrevimiento, quitar la letra “Ñ”, que según ellos no servía para nada, el propio rey don Juan Carlos de Borbón la salvó, diciendo “la eñe no se borra, pues está en EspaÑa”, en el nombre del país. Así se terminó la discusión sobre este ícono distintivo de nuestro idioma. Porque lo que Juan Carlos no iba a poder explicarles es que la “eñe” no puede borrarse porque tiene
sonido propio, nunca, jamás va a pronunciarse “enie”, y eso sólo lo sabemos los de habla hispana, lenguaje que por pertenecernos, no nos damos cuenta del valor que tiene. Miguel de Unamuno dijo que el castellano es para los “ociosos”, ya que se apoltrona, se duerme, en la inmensa variedad de vocablos que existen para decir las mismas cosas. Esta extensión prodigiosa, de legendario pasado, cuyos expertos lingüistas actualizan todo el tiempo para que cada vez tengamos más recursos discursivos, nos tiene que llenar de un
orgullo capaz de defenderlo siempre y optimizarlo en nuestro uso diario.
En honor al lenguaje castellano, el de los reyes, devenido del latín y el griego, pero impregnado de diferentes culturas, tantas como las que invadieron la península Ibérica: Griegos, fenicios, romanos, suevos, visigodos, árabes, turcos, los pueblos bárbaros de la germanía, celtas, etc., que lo dotaron de un aire diferente y singular, si hoy tuviéramos que definirlo diríamos que es la lengua más abarcativa, que tiene las palabras necesarias, y en demasía, para todas las cosas que necesitamos expresar.

Nora Margarita Sielas

 

Alerta bibliográfico y Destacado del mes

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¿Qué es un autor?/ Michel Foucault

Dibujo

En ¿Qué es un autor?, libro homónimo de la conferencia desarrollada en el año 1969, Michael Foucault interroga a los miembros de la misma Sociedad Francesa de Filosofía acerca de la noción de autor, su relación con el texto y la escritura y trae al candelero un debate instalado por Roland Barthes en 1968, en el cuál el centro de la cuestión es

¿ha muerto el autor?. Así, la escritura es vinculada con la muerte, no sólo desde el sentido ficcional y funcional sino en lo que el mismo Foucault define como un parentesco, una suerte de lazo filial en el cual los caracteres individuales del sujeto que escribe se borran y “la marca del escritor no es más que la singularidad de su ausencia”.

 Esta despersonalización e indiferencia (¿qué importa quién habla?) de la voz del autor es manifestada por Foucault como principio ético fundamental instaurado en la escritura contemporánea, un sine qua non en el que el autor, no su nombre propio sino su función-autor,  borra todos los signos de su individualidad particular en un intento por encontrar la ausencia de la propia voz.

Especial atención merecen las apostillas realizadas por Daniel Link, escritor argentino que esclarece más de un punto de este libro.

Los invitamos a acercarse a esta obra, fruto de una de las mentes más provocadoras y lúcidas del siglo xx.

Alerta. Marzo 2016

EL MITO

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Desde su remoto origen, el hombre se distingue del resto de los seres vivos por la superioridad de su especie que responde a características tales como: conciencia de sí y de su destino, raciocinio, creatividad, y su rico mundo imaginario. De este último da cuenta el humano en sus más lejanos tiempos, y como comentamos en un capítulo anterior, aquella huella dejó su impronta en el entretejido de relatos y rituales ejercidos, generalmente al crepúsculo, al descanso en derredor del fuego de las hogueras que los unía corporal y emocionalmente. Allí los grupos tribales se hacían fuertes, cohesionados y arraigaban sus creencias.

    El mito no era más que aquel mundo mágico de la creencia, que emergía de una tierra novedosa e inasible, aún no modificada por el conocimiento científico y en donde el hombre trataba de explicar rudimentariamente los misteriosos sucesos naturales que le acontecían, intentando dar explicación racional desde su imaginario a todo: las variaciones climáticas, los fenómenos biológicos de cualquier naturaleza, la suerte o incertidumbre del destino humano, y llevándose por sus deseos, la creación de deidades bienhechoras o implacables, felices o enojadas, y consecuentes con su sensibilidad, su susceptibilidad y la naturaleza de su pueblo.

    Mytho o mythos,  en su significación de “palabra”, en griego, se diferenciaba de “logo”, que también era “palabra”. Logo era la palabra en cuanto meditada o razonada, y tenía que ver con lo coloquial, con el lenguaje de uso. Mytho, en cambio, era la palabra secreta, aquella a la cual sólo podían acceder los del grupo de pertenencia, los que estaban esclarecidos sobre el tema, o sea, los que desde su punto de vista sabían el por qué de la erupción de un volcán, o de la ferocidad de un dios, o de los alcances de su beneficio y amparo.

      En la práctica, la  “y”, debía sonar muy bajito, casi como un susurro, la “t” y la “h”, al igual que en el inglés se pronunciaban como una “d”, muy suave, toda la palabra sonaba apenas audible y suave: “mido”, y entonces el gran secreto y el misterio sólo sería escuchado y encerrado en la comprensión de la propia tribu, formando parte de la reliquia. Mytho, palabra prohibida, hoy se encuentra en los diccionarios como “discurso o relato”. Y se asocia a aquellos primeros relatos, producto de sucesos que partían del imaginario colectivo, el que dio origen a la leyenda, la fábula, el cuento maravilloso, la sentencia moral, la fe religiosa, es decir, a partir de aquellas narraciones orales primarias referidas y replicadas, modificadas en esa réplica a través del paso de los tiempos y de las diferentes culturas, primer sustento y primera voz, de lo que hoy conocemos como literatura. La Literatura como ciencia, parte del relato oral de aquel mundo imaginario.

 

De: “El lenguaje es un problema espiritual”

Derechos autorales reservados: Nora M. Sielas  -libro en proceso-

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Esta es nuestra página interactiva: ¿Podrías recordar una fábula, una leyenda, o simplemente referirnos una anécdota personal?, serás parte de esta historia…