Lecturas cruzadas

El book crossing es una iniciativa que anima la lectura a partir de una práctica desinteresada: liberar libros.

Básicamente consiste en tomar un libro, leerlo y dejarlo en un lugar público para que otra persona lo tome y repita la operación.

La idea se le ocurrió a Ron Hornbaker, un programador de Lake Winnebago, Missouri, en marzo de 2001, mientras junto a su esposa, Kaori, admiraba un sitio llamado PhotoTag.org, que se dedica a rastrear cámaras fotográficas abandonadas. Preguntándose a qué otro objeto sería entretenido seguirle la pista, Hornbaker se fijó por casualidad en su biblioteca y el concepto le cayó como una moneda. El sitio ( BookCrossing.com ) fue lanzado algunas semanas más tarde, el 17 de abril, y comenzó a captar miembros a un ritmo de cien por día.

Cada libro registrado en BookCrossing.com recibe un número de identificación y una tarjeta que puede ser impresa y adherida al interior de la tapa. La tarjeta explica brevemente la misión de BookCrossing y dirige al lector a una página dentro del sistema, específicamente dedicada a ese libro. Allí, quien recogió el libro puede describir cómo lo encontró, si lo ha leído y qué piensa de él. Cuando se visita la página de la organización, se pueden ver los últimos libros “cazados” o “liberados”.

Para hacer la liberación de un ejemplar se puede dejar el libro en un transporte público, una plaza, una cafetería, etc. Pero en algunas ciudades, se han creado “zonas de liberación” para que los ejemplares no se pierdan en una tormenta o terminen en un cesto de basura.

Estas zonas de liberación abundan en Alemania, en donde se han reciclado viejos muebles, o viejos troncos para albergar a los libros que están esperando continuar con su camino. De este país se han tomado las fotos que ilustran este post. Dan muestra de la creatividad, del sentido de cuidado del medioambiente y del apego a la cultura del intercambio.

Quienes comparten sus libros, anuncian la hora, fecha y lugar donde los dejaron y los interesados pueden verificar cuáles están en su área y salir a buscarlos.

El sitio no cobra cuotas de inscripción, no hace publicidad ni gana dinero. Su difusión es resultado exclusivo del boca a boca. Pero el sueño de su creador es convertir al mundo en una gran biblioteca y al intercambio de libros en una actividad que termine hermanando a lectores de todo el planeta.

Inesperadamente, el sistema se ha vuelto popular entre los adolescentes. Es una suerte de apasionante búsqueda del tesoro que, por añadidura, impulsa a leer.

Biblioteca hecha en una vieja cabina telefónica

Foto 1

Troncos reciclados

Foto 2

Bibliotecas en gabinetes reciclados

Foto 3

Foto 4

Referencias:

http://www.bookcrossing.com/

http://www.lanacion.com.ar/817465-el-club-de-los-libros-abandonado

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